Operación del martes 30 neutraliza embarcaciones sospechosas fuera de límites territoriales.
El Ejército de Estados Unidos ejecutó la destrucción de tres embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas en el marco de la operación Lanza del Sur, resultando en la muerte de al menos tres tripulantes calificados como narcoterroristas.
Esta incursión militar, desarrollada en aguas internacionales el pasado 30 de diciembre, forma parte de una estrategia ofensiva de Washington para desarticular las rutas logísticas del narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, al tiempo que busca ejercer presión política para forzar la salida de Nicolás Maduro del poder.
Según el Comando Sur, las naves fueron interceptadas tras confirmar mediante inteligencia el transbordo de sustancias ilícitas entre ellas, sumando este ataque a una serie de operaciones que han destruido aproximadamente 35 embarcaciones y causado más de cien bajas desde septiembre.
Operatividad táctica y rescate de supervivientes
El Comando Sur detalló, a través de registros visuales difundidos en plataformas oficiales, que el ataque inicial impactó una lancha en movimiento donde fallecieron tres ocupantes.
Ante la inminencia de las ráfagas, los tripulantes de las otras dos unidades abandonaron las naves saltando al mar, momento en el cual las fuerzas estadounidenses procedieron a hundir los vehículos que permanecían a la deriva.
Tras la neutralización del equipo logístico, las autoridades militares notificaron a la Guardia Costera de EE. UU. para iniciar los protocolos de búsqueda y rescate de los supervivientes, manteniendo la política de vigilancia extrema sobre las rutas de navegación que conectan con territorio venezolano.
La administración de Donald Trump ha intensificado un despliegue militar sin precedentes en el Caribe Sur, justificando estas acciones bajo la premisa de que el gobierno venezolano opera como un narcoestado. Además de las operaciones navales, Washington ha iniciado la confiscación de petroleros que transportan crudo venezolano, alegando el uso ilícito de activos pertenecientes a empresas estadounidenses.
Esta escalada de tensión incluye denuncias sobre la toma de instalaciones petroleras por parte del chavismo y el reciente anuncio de un bombardeo estratégico contra un muelle en el litoral venezolano, presuntamente utilizado por la organización criminal Tren de Aragua, lo que representaría el primer ataque directo de Washington en territorio soberano de Venezuela.
