El presidente estadounidense, Donald Trump, ratificó la invitación a su homólogo ruso, Vladimir Putin, para integrarse al «Consejo de Paz», una nueva organización internacional que busca reconfigurar la estabilidad global y la resolución de conflictos.
Bajo el liderazgo directo de Trump, este organismo pretende establecer una gobernanza que el mandatario califica de más ágil y eficaz frente a las estructuras tradicionales. La iniciativa ya ha extendido convocatorias a líderes como el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el canadiense Mark Carney, planteando un esquema de membresía de tres años que incluye la posibilidad de permanencia extendida mediante aportes superiores a los 1,000 millones de dólares.
El estatuto fundacional del Consejo de Paz, revelado recientemente, establece que la participación está reservada para jefes de Estado o de gobierno. Mientras que China ha confirmado haber recibido la propuesta sin detallar su respuesta, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, manifestó su rechazo a la idea de compartir este espacio con Putin.
El organismo se presenta como una alternativa a los enfoques actuales de paz – en una crítica implícita a las Naciones Unidas – argumentando que las instituciones vigentes suelen institucionalizar las crisis en lugar de resolverlas de manera definitiva.
Como presidente inaugural, Donald Trump ejercerá facultades discrecionales y amplias dentro del consejo. El reglamento le otorga el poder exclusivo de invitar a nuevos miembros y el control final sobre las votaciones del organismo.
Este modelo de gestión busca centralizar la toma de decisiones para garantizar una respuesta rápida en regiones afectadas por enfrentamientos. Desde Florida, el mandatario reafirmó su postura de incluir a Rusia en esta mesa de diálogo, subrayando que la estabilidad mundial requiere de una organización con capacidad ejecutiva superior.
El preámbulo del consejo define su misión como la promoción de una gobernanza confiable y el establecimiento de una paz duradera. Para lograrlo, el texto fundacional subraya la necesidad de romper con los modelos burocráticos que, según la visión de la Casa Blanca, han fallado en prevenir amenazas internacionales.
La creación de este foro marca un giro en la diplomacia de Estados Unidos, priorizando acuerdos directos entre potencias y una estructura de financiamiento basada en contribuciones directas de capital para asegurar la operatividad de sus misiones.
