Monseñor García Camader, presidente de la CEP, lideró la liturgia ante la tumba del apóstol Pedro.
Los obispos de las 46 jurisdicciones eclesiásticas del Perú cumplieron su segunda jornada de la visita ad limina en la Santa Sede, celebrando una misa solemne en la basílica de San Pedro. Esta peregrinación, que se desarrolla del 26 al 31 de enero, tiene como punto central fortalecer los vínculos de comunión con el Vaticano y culminará el viernes 30 con una audiencia privada con el papa León XIV.
Durante la liturgia, el episcopado peruano reafirmó su compromiso misionero y su fidelidad a la sede apostólica, inspirándose en el legado de servicio itinerante de Santo Toribio de Mogrovejo.
El mensaje de comunión de la CEP
En el altar de la tumba del apóstol Pedro, el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), monseñor Carlos García Camader, pronunció una homilía centrada en la identidad del ministerio episcopal. El también obispo de Lurín subrayó que la misión de la Iglesia en el Perú no es una abstracción, sino una experiencia de unidad en la fe que encuentra su sentido pleno en la figura de Cristo. García Camader enfatizó que los prelados acuden a Roma para renovar su disponibilidad total al servicio, destacando que «solo el amor sostiene la misión» ante los desafíos actuales de sus pueblos.
Un punto clave del discurso fue la mención a Santo Toribio de Mogrovejo, patrono del episcopado latinoamericano, cuyo ejemplo de cercanía y camino junto al pueblo fue propuesto como modelo vigente. Según el presidente de la CEP, la labor del obispo debe evitar el aislamiento y priorizar el servicio itinerante, manteniendo una presencia constante en las comunidades.
Esta visión pastoral busca que la jerarquía católica sea reconocida por enseñar con fidelidad y por ejercer un amor preferencial hacia los más pobres, fortaleciendo el ardor misionero tras su encuentro con el pontífice.
Hacia el cierre de la ceremonia, monseñor García Camader invocó la confesión de Pedro para exhortar a sus hermanos en el episcopado a responder con verdad y humildad al llamado divino. El prelado concluyó que el retorno al Perú estará marcado por una fe confirmada y una comunión fortalecida con el papa León XIV. Este proceso de renovación espiritual y administrativa busca asegurar que los pastores locales continúen confesando a Cristo con claridad y guiando a sus fieles con la esperanza que emana de la tradición apostólica.
