«Pronto empezará el bloqueo», advirtió el presidente, tras anticipar que la operación contará con el respaldo de fuerzas aliadas.
El presidente Donald Trump ordenó este domingo el bloqueo naval del estrecho de Ormuz tras el fracaso de las negociaciones con Irán en Islamabad, Pakistán. La medida, que busca frenar las ambiciones nucleares de Teherán, pone fin a seis semanas de esfuerzos diplomáticos y amenaza con reactivar un conflicto que ya ha dejado más de 3.500 muertos y ha desestabilizado la economía global.
Bloqueo naval y escalada militar
A través de sus redes sociales, Trump anunció que la Armada estadounidense iniciará con efecto inmediato el cierre del paso para todo buque que intente transitar por el estrecho. El mandatario advirtió que las fuerzas norteamericanas comenzarán a destruir las minas marinas colocadas por Irán y sugirió que la operación contará con la participación de una coalición internacional. Esta decisión surge tras la negativa de Irán de ceder en su programa de enriquecimiento de uranio, un punto que Trump calificó como innegociable bajo la premisa de que «Irán nunca tendrá un arma nuclear».
Respuesta de Teherán y control del crudo
La reacción de la República Islámica fue inmediata. El jefe de la Marina iraní, Shahram Irani, calificó la amenaza de «ridícula» y aseguró que sus fuerzas mantienen el control total de la vía marítima, por donde transita el 20 % del petróleo mundial. Pese a la retórica desafiante de Teherán, ya se reportan los primeros impactos comerciales: petroleros con bandera de Pakistán han comenzado a desviar sus rutas para evitar la zona de conflicto.
Impacto humanitario y económico
Desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero-que incluyeron ataques directos entre EE. UU., Israel e Irán-, la cifra de víctimas sigue en ascenso. La ONG HRANA reporta al menos 1.665 civiles fallecidos, incluidos 248 niños.
Trump ha intensificado su estrategia de presión advirtiendo que podría «acabar con el sistema energético» iraní en un solo día y amenazando a China con aranceles del 50 % si brinda apoyo militar a Teherán.
Expertos internacionales advierten que un bloqueo naval no es una medida coercitiva menor, sino que podría interpretarse legalmente como una reanudación formal de la guerra. Mientras Pakistán insta a mantener el cese al fuego, la desilusión de Washington con la diplomacia parece total. La atención se traslada ahora a las próximas reuniones en Washington, aunque el destino de la tregua pende de un hilo ante la parálisis del comercio en uno de los puntos más estratégicos del planeta.
