A través de una nueva orden ejecutiva, el presidente Donald Trump elevó al fentanilo, opioide sintético 50 veces más fuerte que la heroína, a la categoría de amenaza contra la seguridad nacional, con su reclasificación como “arma de destrucción masiva”.
El mandatario anunció la resolución durante la ceremonia de entrega de la Medalla de Defensa de la Frontera con México (MDMB), concedida a militares por su labor en el territorio limítrofe con el país.
“Ninguna bomba hace lo que esto está haciendo; mueren entre 200.000 y 300.000 personas cada año, que sepamos”, afirmó el mandatario en su declaración. Según datos recabados por Infobae, la nueva medida “[…] instruye a distintas agencias federales a desplegar herramientas legales, financieras y operativas que hasta ahora se reservaban para escenarios vinculados al terrorismo o a amenazas químicas”.
Bajo esta ordenanza, el Departamento de Justicia tendrá la obligación de aplicar sanciones penales más severas para el tráfico de fentanilo. Por su parte, el Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado deben monitorear a entidades financieras que puedan estar ejerciendo como “puentes” para la producción, distribución o comercialización de la droga.
En adición a ello, el Departamento de Defensa debe evaluar la concesión de recursos adicionales al de Justicia, en situaciones de emergencia asociadas a la sustancia.
Recordemos que la “crisis del fentanilo” es uno de los problemas de salud pública más prominentes en Estados Unidos. En 2024, las autoridades de Portland (Oregon) declararon un estado de emergencia de 90 días para intentar mitigar el uso. Esta es una de las ciudades más perjudicadas, con un aumento del 533% en muertes por sobredosis de fentanilo. Este año, la Administración para el Control de Drogas (DEA) incautó más de 119 millones de dosis letales.
