Kiev denuncia ataques a la infraestructura energética en 12 regiones y heridos civiles antes de la cita en Ginebra.
Rusia ha intensificado su ofensiva militar contra Ucrania mediante un ataque masivo que precede a una ronda diplomática estratégica en Ginebra, resultando en la muerte de tres trabajadores del sector energético y dejando un saldo de nueve heridos, incluidos menores de edad.
La agresión, que empleó una combinación de 29 misiles y 396 drones, impactó deliberadamente la infraestructura civil y energética en 12 regiones del país, provocando crisis de suministros básicos en ciudades como Odesa.
Ante este escenario, el presidente Volodímir Zelenski ha instado a la comunidad internacional a responder con sanciones más severas y apoyo militar inmediato para forzar una «paz justa» frente a lo que califica como una estrategia calculada de destrucción por parte del Kremlin.
El parte matutino de la Fuerza Aérea ucraniana detalló que la ofensiva consistió en un ataque combinado de alta complejidad. Rusia disparó 20 misiles de crucero Kh-101, cuatro Iskander-K, cuatro misiles balísticos Iskander-M y un misil guiado.
A esto se sumó un enjambre de drones, de los cuales 250 eran modelos Shahed de fabricación iraní. A pesar de la magnitud, las defensas ucranianas demostraron una alta operatividad al interceptar 24 misiles de crucero y 367 drones.
No obstante, los cuatro misiles balísticos lograron evadir los sistemas de defensa, impactando en puntos críticos de la geografía nacional.
La ciudad de Sloviansk fue el epicentro de la tragedia laboral tras el fallecimiento de tres empleados de una planta termoeléctrica cuyo vehículo fue alcanzado por un dron ruso. En Odesa, la situación es crítica debido a que los impactos han dejado a decenas de miles de ciudadanos sin servicios de agua y calefacción, un golpe directo a la supervivencia urbana en pleno invierno.
Zelenski confirmó que la arremetida afectó a más de diez edificios residenciales e infraestructura ferroviaria, subrayando que el objetivo de Moscú es maximizar el daño social y logístico antes de sentarse a negociar.
En el contexto de las conversaciones de paz en Suiza, el mandatario ucraniano ha condicionado la eficacia de la diplomacia a la fortaleza militar y la justicia internacional. Zelenski insistió en que Rusia debe ser responsabilizada por los «golpes contra la vida» y que la única vía para detener la agresión es aumentar la presión sobre Moscú.
El mensaje hacia Washington y los aliados europeos es claro: la negociación en Ginebra no tendrá frutos si no se acompaña de una provisión rápida de armamento y sanciones económicas que limiten la capacidad ofensiva del régimen de Putin.
