La eliminación de Jatib debilita la cúpula de seguridad de Teherán tras una incursión nocturna de Israel.
El asesinato del ministro de Inteligencia de Irán, Esmail Jatib, en un bombardeo nocturno ejecutado por Israel, ha descabezado una pieza clave de la seguridad de Teherán y provocado una amenaza de represalias directas por parte del líder supremo, Mojtaba Jamenei.
Esta baja se produce apenas veinticuatro horas después de que las fuerzas israelíes confirmaran la muerte de Alí Larijani, jefe del Consejo Superior de Seguridad Nacional, consolidando una ofensiva sistemática contra la alta jerarquía de la República Islámica que ha desestabilizado el mercado energético global y el tránsito por el estrecho de Ormuz.
Ejecuciones estratégicas y libertad de acción militar
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ratificó que su gobierno ha otorgado «carta blanca» al ejército para eliminar a cualquier dirigente iraní que se encuentre en su lista de objetivos. Tras confirmar que Jatib fue «eliminado» en una operación aérea, las fuerzas militares israelíes aseguraron que no detendrán su campaña de neutralización de altos mandos. Esta estrategia busca desarticular la estructura de mando y control de Irán en un momento de máxima vulnerabilidad interna.
En su primera intervención tras suceder a su padre, el líder supremo Mojtaba Jamenei advirtió que los responsables de estos asesinatos pagarán pronto por la «sangre derramada». Simultáneamente, el presidente Masud Pezeshkian señaló que los ataques contra infraestructuras críticas, como el yacimiento de gas South Pars-North Dome, podrían tener «consecuencias incontrolables». El canciller Abás Araqchi reforzó esta postura al asegurar que la ola de repercusiones mundiales afectará a todos los países sin distinción de riqueza o creencias.
Crisis en el estrecho de Ormuz e impacto económico
La parálisis del estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán como medida de presión, ha interrumpido el paso de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, disparando los precios del crudo. Ante esta situación, el presidente estadounidense, Donald Trump, lidera gestiones con sus aliados para ejecutar una misión militar que reabra esta vía marítima vital.
Mientras tanto, los Guardianes de la Revolución reivindicaron bombardeos en Tel Aviv como venganza por sus mandos caídos, en un contexto donde la inteligencia de EE. UU., liderada por Tulsi Gabbard, considera que el régimen iraní está debilitado pero aún «intacta» en su operatividad.
Duelo nacional y retórica de guerra
Durante el funeral masivo en Teherán por Larijani y Gholamerza Soleimani, líder de la fuerza Basij, también se rindió homenaje a los 80 marinos de la fragata hundida por un submarino estadounidense frente a Sri Lanka hace dos semanas. El evento, marcado por ritos tradicionales de luto chiita, sirvió como plataforma para que el régimen reafirmara que nadie escapará a las consecuencias de la guerra abierta que mantienen contra Israel y Estados Unidos, la cual impacta severamente al sector energético del Golfo Pérsico.
