El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que el 80 % de la población actual de la isla nació y ha crecido bajo los efectos del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos hace 67 años. En un análisis sobre la realidad social y económica del país, el mandatario señaló que esta política ha marcado de forma consecutiva a hijos y nietos de la generación revolucionaria, convirtiéndose en el principal obstáculo para el desarrollo nacional.
Crisis energética y estrategias de transición
Cuba enfrenta actualmente una fase crítica de desabastecimiento de combustible, lo que ha generado prolongados apagones y afectado la distribución de alimentos y servicios básicos. Díaz-Canel explicó que, ante la imposibilidad de importar hidrocarburos de manera regular, el país ha puesto en marcha una estrategia de transición energética basada en tres pilares:
- Desarrollo de fuentes renovables, con énfasis en la energía fotovoltaica, biomasa y biogás.
- Incremento de la prospección y extracción de crudo nacional y gas acompañante.
- Fomento de la cooperación energética Sur-Sur para la transferencia de tecnología y diversificación de proveedores.
El mandatario destacó que, pese a producir el 40 % del petróleo que consume, la dependencia externa sigue siendo un reto que buscan mitigar permitiendo que el sector privado importe combustible para reactivar procesos productivos específicos.
Actualización del modelo económico y apertura a la inversión
Inspirado en experiencias de naciones como China y Vietnam, pero bajo «peculiaridades cubanas», el Gobierno avanza en la actualización de su modelo económico. Este proceso busca armonizar la planificación centralizada con mecanismos de mercado controlados para evitar la especulación.
Un punto clave en esta agenda es la apertura a la inversión de cubanos residentes en el exterior, quienes podrán participar en proyectos de desarrollo bajo las normativas legales vigentes, siempre que dichos capitales no estén vinculados a programas de subversión política.
Respecto a las relaciones con Washington, se confirmó la existencia de conversaciones entre funcionarios de ambos países, facilitadas por actores internacionales bajo estricta discreción. Díaz-Canel reiteró la disposición de Cuba al diálogo, siempre que se base en el respeto mutuo a los sistemas políticos y la soberanía.
Subrayó que la decisión de negociar es colegiada y que el sistema social de la isla no es sujeto de negociación, rechazando las etiquetas de «Estado fallido» y atribuyendo las dificultades internas a la presión externa acumulada durante casi siete décadas.
