Trump advierte que la ofensiva en Nigeria escalará si continúa la persecución religiosa.
El presidente Donald Trump confirmó la ejecución de una ofensiva militar estadounidense contra posiciones del Estado Islámico en el noroeste de Nigeria el pasado día de Navidad, advirtiendo que los ataques se intensificarán si el grupo terrorista continúa con la persecución y asesinato de cristianos en dicha nación africana.
Esta operación, coordinada entre el Pentágono y el gobierno nigeriano, representa el primer despliegue bélico directo de la actual administración en este territorio, marcando una transición radical desde la retórica diplomática hacia una intervención de fuerza motivada por la protección de las libertades religiosas y la seguridad regional en el Sahel.
La ofensiva fue calificada por el mandatario como una respuesta de precisión tras haber alertado previamente sobre las consecuencias de persistir en la violencia sectaria, la cual ha sido descrita por la Casa Blanca en meses anteriores como una amenaza existencial y un genocidio en curso contra las comunidades cristianas de la zona.
El Comando militar estadounidense en África detalló que las incursiones se realizaron a petición expresa de las autoridades locales, logrando la neutralización de múltiples integrantes de la organización extremista y consolidando una alianza operativa que el secretario de defensa, Pete Hegseth, elogió por su agilidad y cooperación bilateral.
Esta acción militar no solo busca desarticular la infraestructura operativa de ISIS en la región, sino que también establece un precedente en la política exterior de Trump, quien ha vinculado directamente la capacidad de fuego de Estados Unidos con la defensa de grupos vulnerables frente al extremismo islámico en el continente africano.
El uso de la plataforma Truth Social para anunciar estos «ataques perfectos» subraya la intención de proyectar una imagen de autoridad decidida ante el terrorismo internacional, mientras que la implementación del apoyo de AFRICOM garantiza que las operaciones mantengan un marco de legalidad internacional bajo el consentimiento del estado soberano de Nigeria.
