Bad Bunny será la principal atracción del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX y no cobrará ni un solo dólar.
La respuesta a la ausencia de honorarios no responde a una sanción ni a la reciente visibilidad política del cantante, sino a una regla que la liga mantiene desde hace décadas: los artistas que lideran el Halftime Show no cobran por actuar.
Según Forbes, la única compensación económica es un pago simbólico exigido por los sindicatos del sector.
El show del medio tiempo ofrece entre 12 y 15 minutos de exposición global ante cientos de millones de espectadores.
En 2024, la presentación de Kendrick Lamar superó los 133 millones de televidentes en vivo, mientras que el video oficial rebasó los 150 millones de reproducciones en YouTube.
El impacto fue inmediato: Spotify reportó un aumento del 430 % en las escuchas de Not Like Us tras el evento.
Ese efecto explica por qué artistas de primer nivel aceptan actuar sin cobrar —e incluso invertir recursos propios—.
The Weekend (2021) y Dr. Dre (2022) aportaron millones de dólares personales para ampliar la producción, cuyo presupuesto conjunto, financiado por la NFL y Apple Music, suele superar los 10 millones de dólares.
El anuncio llega pocos días después de que DeBÍ TiRAR MáS FOToS se convirtiera en el primer álbum en español en ganar el Grammy a Álbum del Año.
Durante esa ceremonia, Bad Bunny criticó las políticas migratorias de Estados Unidos, reforzando su perfil como figura cultural con impacto político.
El puertorriqueño generó ingresos estimados en 66 millones de dólares en 2025, lo que subraya que su participación en el Super Bowl responde a una estrategia de alcance, no a una necesidad económica.
La elección de Bad Bunny profundiza esa línea y marcará el primer Halftime Show mayoritariamente en otro idioma.
