El accidente del último domingo en el sur de España, una colisión entre dos trenes bala de las compañías Alvia e Iryo, en el municipio de Adamuz (Córdoba), cobró la vida de 40 personas, dejó unos 150 pasajeros heridos y generó más de 30 desapariciones, según información actualizada por las autoridades. De acuerdo a BBC, el presidente Pedro Sánchez decretó tres días de luto en honor a los muertos de esta tragedia, considerada la peor tragedia ferroviaria del país en la última década. “Es previsible (que se encuentren más víctimas mortales) cuando uno ve ahora mismo el amasijo de hierros que hay allí. Los bomberos han hecho un gran trabajo, pero lamentablemente cuando la maquinaria pesada levante estos vagones es muy probable que encontremos más víctimas” indicó el presidente regional de Andalucía, Juanma Moreno.
Recordemos que el domingo, los últimos vagones del tren de Iryo, que cubría la ruta Málaga-Madrid, descarrilaron e impactaron contra la parte frontal del transporte de Alvia, que avanzaba en el trayecto Madrid-Huelva. El choque se produjo alrededor de las 7:45 p.m. (hora local). Entre los fallecidos, se encuentra el operario del tren de Alvia, un joven de 27 años.
El accidente demandó la presencia de múltiples autoridades locales y nacionales. Primero, arribaron la Policía Local, Protección Civil y el alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno. Eventualmente, se reunieron en la escena más de 220 guardias civiles, de departamentos como Agrupación de Tráfico, Seguridad Ciudadana y Seguridad del Servicio Aéreo. Moreno destacó la colaboración de los pobladores adamuceños, que contribuyeron con mantas y comida, además del traslado de personas.
Los operativos para atender a los heridos y recuperar cuerpos de las víctimas ha sido una labor ardua y desgastante a nivel emocional. «Hemos tenido que sacar a un muerto para poder llegar a alguien con vida. Es un trabajo duro y delicado», expresó Francisco Carmona, jefe de bomberos de Córdoba.
