La presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, proclamó el inicio de una “Tercera República” tras obtener el 48,5% de los votos en la primera ronda electoral del 1 de febrero de 2026. En su discurso de victoria, Fernández declaró el cierre del ciclo político iniciado en 1948 (la Segunda República), asegurando que el mandato ciudadano exige una transformación “profunda e irreversible”.
La futura mandataria, que asumirá el cargo el 8 de mayo, enfatizó que su gestión dará continuidad al modelo económico actual y buscará reformar las estructuras estatales que limitan el desarrollo nacional.
A pesar de la contundencia de su victoria, el oficialismo no obtuvo los 38 votos necesarios en la Asamblea Legislativa para realizar reformas constitucionales unilaterales o convocar a una Asamblea Nacional Constituyente.
Esta limitación numérica implica que el nuevo gobierno deberá negociar con otras fuerzas para nombrar magistrados del Poder Judicial, aunque mantiene la facultad de influir en la designación de figuras clave como la Contraloría General, la Defensoría de los Habitantes y la Procuraduría General de la República.
Fernández hizo un llamado a las fuerzas de oposición para abandonar el «obstruccionismo» y adoptar un rol propositivo. Bajo su visión de la Tercera República, el respeto al Estado de Derecho es fundamental: sostuvo que las leyes obsoletas deben modificarse o derogarse, pero mientras estén vigentes, su cumplimiento es obligatorio para evitar la arbitrariedad y el autoritarismo.
La presidenta electa reafirmó su compromiso de mantener la “economía jaguar”, impulsando la libertad de empresa y el emprendimiento. En su alocución, reconoció la labor del presidente saliente, Rodrigo Chaves Robles, y solicitó a su bancada legislativa seguir el ejemplo parlamentario de la diputada Pilar Cisneros Gallo. Los ejes centrales de su propuesta de cambio incluyen:
Eficiencia Estatal: Combatir la corrupción, la demagogia y la ineficiencia administrativa.
Libertad de Prensa: Promover un periodismo objetivo y veraz, rechazando el uso de la información para favorecer intereses económicos particulares.
Concordia Nacional: Fomentar un diálogo que respete tanto la voluntad de la mayoría como la voz de las minorías.
Compromiso democrático frente a las críticas
Respecto a los cuestionamientos sobre un posible perfil autoritario surgidos durante la campaña, Fernández se autodefinió como una “demócrata convencida”. Aseguró que la ciudadanía no cedió ante los discursos de miedo y que su administración trabajará para fortalecer la democracia auténtica en beneficio de las mayorías.
Concluyó su mensaje instando a sus seguidores a la responsabilidad, señalando que la tarea más compleja será honrar la confianza depositada en las urnas para construir un país más próspero y justo.
