Nueva ley de presupuesto condiciona fondos a la reestructuración de la policía de inmigración.
La Cámara de Representantes de Estados Unidos puso fin a un cierre parcial del Gobierno de cuatro días tras aprobar un proyecto de ley de financiación con 217 votos a favor. La parálisis, originada por la falta de consenso en torno a la reforma del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), se resolvió temporalmente al postergar las negociaciones sobre esta agencia para las próximas dos semanas, permitiendo la reapertura de las operaciones federales.
Acuerdo legislativo y concesiones clave
El desbloqueo administrativo fue posible gracias a una estrecha mayoría republicana y al respaldo de 21 miembros de la bancada demócrata. El punto de quiebre en las negociaciones fue la muerte de dos manifestantes a manos de agentes de inmigración en Mineápolis, evento que desató protestas nacionales y la exigencia demócrata de reformar los protocolos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Como medida inmediata para destrabar el presupuesto, la secretaria del DHS, Kristi Noem, anunció el uso obligatorio de cámaras corporales para los agentes federales, iniciando en Mineápolis con miras a una expansión nacional.
A pesar de la reapertura, las demandas de la oposición para el ICE siguen presentes e incluyen:
- Uso obligatorio de cámaras corporales y prohibición del uso de pasamontañas.
- Exigencia de una orden judicial previa para cualquier detención.
- Sujeción de los agentes federales a las mismas normas que otras fuerzas del orden.
El presidente Donald Trump, quien instó a ambos partidos a evitar un cierre destructivo similar al de 43 días ocurrido el verano pasado, se comprometió a firmar la legislación con celeridad.
Por su parte, el líder demócrata Hakeem Jeffries enfatizó que «nadie está por encima de la ley», manteniendo la presión sobre la transparencia del DHS mientras el Senado asegura fondos para el resto de agencias hasta septiembre.
