Continúan los efectos secundarios de la captura inédita del líder chavista Nicolás Maduro. Esta vez los ojos estadounidenses se posan en Cuba, aliado histórico de Venezuela, ante la necesidad de definir cómo se manejarán las relaciones comerciales entre ambos países, precisamente en la fructífera industria petrolera. Antes de la intervención, el país vecino enviaba a la nación insular alrededor de 35,000 barriles de petróleo cada día.
En una reciente publicación en Truth Social, Donald Trump dejó en claro que este ya no será el caso.
«Cuba vivió, durante muchos años, de grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela. A cambio, Cuba proporcionó ‘servicios de seguridad’ a los dos últimos dictadores venezolanos, ¡PERO YA NO!» se lee en el mensaje. El republicano aseveró que el suministro petrolero se cortará, por lo que se deberá cerrar un acuerdo (sobre el cual no especificó término o detalles) con el gobierno cubano.
Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel aludió a la presión estadounidense. «Quienes hoy drenan histéricos contra nuestra nación lo hacen enfermos de rabia por la decisión soberana de este pueblo de elegir su modelo político», expresó a través de X.
Aunque no increpó directamente a su homólogo, sí comentó que un factor responsable de la deficiencia económica de su país son ”los bloqueos impuestos por EE.UU.”, según datos proporcionados por BBC.
«Cuba no recibe ni ha recibido nunca compensación monetaria o material por los servicios de seguridad que haya prestado a algún país. A diferencia de EE.UU. no tenemos un gobierno que se presta al mercenarismo», aclaró Bruno Rodríguez, canciller de Cuba.
Cuba niega comunicaciones recientes
A través de redes sociales, Díaz-Canel negó este lunes que se estén desarrollando comunicaciones sobre el tema en cuestión. «No existen conversaciones con el gobierno de EEUU, salvo contactos técnicos en el ámbito migratorio», ratificó. Se limitó a referirse a “acuerdos migratorios bilaterales” que Cuba cumple “escrupulosamente”. Estas declaraciones contradicen la respuesta afirmativa que dio Trump a la pregunta sobre contactos establecidos con Cuba, el último domingo.
